Cordoba

Fundada originalmente por los romanos debido a su estratégica posición con respecto al río Guadalquivir, Córdoba pasó a ser pronto una zona de vital importancia para las rutas comerciales, tanto en el sur de España como fuera, a través de las cuales se transportaba trigo, aceite de oliva y vino, entre otros productos. Los romanos dejaron huella de su paso por la ciudad en construcciones como el Puente Romano, entre otros muchos sitios de interés en la ciudad y sus alrededores. Córdoba llegó a ser la capital del Califato musulmán de los Omeya y el centro religioso por excelencia tras la deseada construcción de la Mezquita, después de cientos de años de ampliaciones.

Los cristianos recuperaron la ciudad a principios del siglo XIII. Impresionados por la magnificencia del trabajo cursado en la Mezquita, decidieron mantener el edificio y construir la catedral aprovechando, así, sus arcos y columnas con el fin de crear una de las estructuras arquitectónicas más asombrosas de Occidente. Córdoba también alberga otros muchos edificios religiosos de carácter histórico, tales como el Alcázar, la fortaleza de la Calahorra y la Sinagoga judía, convertida hoy en museo. En Córdoba también se encuentra la Judería, barrio judío caracterizado por sus estrechas calles, plazas perfumadas y lugares de ocio; todo ello destinado al popular concurso por el patio más bonito y representativo de la ciudad, celebrado cada mes de mayo.